A quien no le ha pasado que durante toda la cuarentena se ha sentido más perdido que extranjero sin guía, desentendido y solo. Ahora agreguémosle ser adolescentes, la etapa temida, sentir que tu vida se para y no sabes como retornarla, llegan grandes ideas, pero no acciones, el miedo te inunda y la ansiedad crece. Como un plus digamos que terminas tu relación, sí esa tan linda que cuando menos lo piensas ya acabó, intentas recuperarla, intentas aferrarte, pero ya se ha ido y lloras. Lloramos sin parar, por todo, nos sentimos vulnerables, estancados y solos. Cuando llegas a ese punto hay dos clases de personas: las que se paran y dan un gran salto par mejorar su vida y las que empiezan a caminar cuando les da un ataque de ansiedad, cayéndose mil y un millón de veces, pensando todo y quejándose de todo, para tratar de equilibrar su vida.
Soy Ana Cristina, tengo 17 años y este blog te contará la segunda opción.

Comentarios
Publicar un comentario